martes, 15 de abril de 2008

EL AMOR DE ORFEO

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¿Qué celestial música en son lejano
lanzan al cielo con melodía virginal,
las ninfas que en su canoro cántico
glorifican la gesta que el gran héroe
pudo en Tracia, su mito, cultivar?.

Como hijo de Apolo adora la belleza
y de su esposa el candor y honestidad,
y como Rey soberano de la lira, sólo aspira,
a que el dulce nombre de su amada
se venere en el Olimpo con serena castidad.

Los árboles se mecen al arrullo de su voz,
y cual serena perla o desmayada flor
el tañer de su lira rinde por pasión
los instintos fieros de los animales
que, dando su vida, se mueren de amor.

El nombre de Orfeo los Argonautas adoran,
pues vencidas las sirenas y el dragón
la luz brillante de su hermosa lira
cerraba las fauces de las desbocadas olas
a los sones ardientes de una canción.

¡Oh, desgracia del Parnaso, tristeza del Olimpo!.
La traición de Aristeo y la sierpe mortal
arrastran a Eurídice, la de las blondas guedejas,
la de inmortal belleza, la esposa amante,
hacia el insondable abismo infernal.

El malhadado Orfeo de tristeza se muere
y su alma se deshace en llamas de amor,
y mientras desciende allende los infiernos
sus himnos de muerte vagan con dolor
mostrando la herida de su corazón.

Se estremece, llora y de rodillas implora.
En sus manos la lira vibra dando libertad al viento
y sus estrofas de amor, cúpula sonora, alto deseo,
cautivan el alma rocosa de sus carceleros
que llevarse a Eurídice, le permitieron.

No volver la cabeza a su regreso,
le fue impuesta ésta sola condición:
Fácil requisito, sutil pequeñez, amable ilusión;
aletea en el aire el sagrado laurel de la esperanza,
perla de amor, música de ensueño.

Caminan hacia la libertad con ánimo vivo,
salvando los escollos con indomable candor;
las Puertas de Hades a la vista están;
redoblan el paso, el nerviosismo les invade
y se olvidan de todo, excepto de su amor.

Por las abiertas Puertas entra la luz
y en ese instante se vuelve con amor,
y con los brazos abiertos, lleno de pasión,
al abrazar a su esposa, ¡oh, vana ilusión!,
las sombras se la llevan ... , se desvaneció.

Con un terrible grito de espanto,
tornado loco, ciego de furia y dolor,
apretando la lira entre sus puños,
lanzose en frenética carrera
conociendo, entonces, lo que es el horror.

Maldito olvido, ¡pobre loco de amor!.
Su alma pura de nuevo se perdió,
¿dónde está su cariño, su ilusión?.
Angustiado, lleno de odio y rencor,
sin pensárselo dos veces, la vida se quitó.
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INVIERNO

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Por férreas columnas doradas
cuajadas de mármol y flores,
cruzan los gélidos vientos
de las montañas del Norte.

Son arrastrados por dioses
que alegres van por el cielo,
cabalgando en turbia nube
toda forjada de hielo.

Cruzaron ríos y campos,
montes, valles y laderas
y se fueron a hospedar
muy cerca de las estrellas.

Entre cantarinas fuentes
de argentina y fresca agua
y rodeados de jazmines
muy dichosos se encontraban.

Dejaron libres los vientos
vislumbrando fantasías
y esparcieron por el éter
rosas blancas de alma fría.

Van sembrando la campiña
de perlas en tenues copos,
ribeteadas de armiño
con finas labores de oro.

Comienzan de pronto a caer
gotas de lluvia muy finas,
tomando oscuros matices
tras las risueñas colinas.

Los cielos se van poblando
con enormes nubarrones;
cercana está la tormenta
y helados los corazones

Un relámpago estremeció
con dolor el firmamento
y asustadas las estrellas
se ocultaron por el miedo.

Poco después le siguió
un estruendo pavoroso
y hasta las nubes caían
rotas en menudos trozos.

Gimen con rabia los cielos;
desgarrado queda el cosmos;
y hasta las cumbres vomitan
agua, tierra, cieno y lodo.
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* * *
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Y mientras el Sol se encuentra
en su morada celeste,
esperando muy tranquilo
a que el mundo se serene,
allá, lejos, en la Tierra,
todo, todo, se embellece:
están los parques cubiertos
por finas capas de nieve
y con azahar se visten
todos los ríos y fuentes;
y en los hogares el fuego
con calor todo lo envuelve
y a su entorno las familias
se reúnen tiernamente.
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I
Los niños, hoy sin escuela,
tras sus bufandas y abrigos,
juegan juntos en la nieve
entre clamores y gritos.

Unos haciendo muñecos,
otros construyen castillos,
los demás lanzando bolas,
lo pasan muy divertido.

El clima ya va cambiando,
el aire los montes orea,
y el invierno va dejando
su paso a la Primavera.

Comienzan ya sus colores
a verse por todos lados
y el éter pleno de aromas
se extiende por todo el campo.

Coda

El invierno es el crisol
en el que el mundo se funde,
el frío y la nieve, copela,
de donde ya limpio…, surge.
I
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lunes, 14 de abril de 2008

SUEÑOS DE UN MARINO

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Vuela, vuela, una gaviota,
trae aires de canción,
son los llantos de un marino
que soñaba con su amor.

Nostálgicas sus canciones,
son recuerdos del ayer,
son, tal vez, aquellos besos
que le brindó una mujer.

Y al rítmico balanceo,
éste joven marinero
va desgranando sus notas
lanzando al aire recuerdos.

De su boca van surgiendo,
unas tiernas melodías,
que al mismo tiempo le causan
una cruel y dulce herida:

--“ Bordado en mi corazón,
tu nombre grabado llevo,
y vagando por mis venas
un cariño verdadero.

Mi alma pidiendo está,
asilo en tu pecho ardiente
pero por tu lado cruza
y, triste…, se desvanece.”--

--“Me encanta mirar tu rostro,
ver la sonrisa en tus labios
pero mi mayor deseo...,
estrecharte entre mis brazos.

Por eso al soñar contigo,
te llamo, amor, en silencio,
aunque nunca me escuchaste
ni tan siquiera en mis sueños.”--

Con mágico viento de popa
el velero se deslizaba,
cruzando sinuosamente
aquella mar encrespada.

Lleva sus velas largadas
y su gallardete luce,
tremolante y altanero,
el palo mayor del buque.

Aquél hermoso navío,
boga cortando las olas
y una suave ventolina
henchidas lleva las lonas.

Y sobre un vendaval, Eolo,
cabalgaba vigilante
para que vientos contrarios
por allí no se acercasen.

Al mismo tiempo el marino,
desde la cofa más alta,
otëaba el horizonte
por ver si la mar cambiaba.

Mientras tanto las Nereidas
entre las olas jugaban
y a lo largo del velero
entre risas, bromeaban.

Es la hora en que en las playas
están los enamorados
tendidos sobre la arena
con sus cuerpos abrazados.

Y es el momento del día
en que la magia del Cielo,
va llevando al corazón
sus más hermosos secretos.

Parece volar el navío
llevado por blancas olas
y el Sol ya se va ocultando
allá, lejos…, en la costa.

Como un halcón de los mares
y en medio de un mar eterno,
va cruzando aquellas aguas
arrogante y muy ligero.

* * *
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Sueña el marino en la Mar
como en una enamorada:
--“ La sueña, sí, muy coqueta,
con sonrisa delicada
y con una leve brisa
que mece sus aguas mansas.”--

Cuando en las noches, la Luna,
con sus pálidos haces de luz
su superficie perlaba,
la Mar se ponía aún más bella,
ensortijaba sus olas
y cual si fuera un espejo
en sus aguas se miraba.

* * *
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Alegre estaba Selene
pues iba a ver a su amor;
contenta estaba esa noche,
radiante…, como una flor.

Van cambiando los matices
de aquellas límpidas aguas,
pasando del turmalino,
al turquesa y esmeralda.

El marino está apoyado
por la borda de estribor,
contemplando aquella luna
con tan bello resplandor.

También mira a los delfines,
cortando alegres las olas,
agradeciendo ésta tregua
que daba paso a la aurora.

Hace días que navegan
y la costa no se ve,
tal vez se arrepienta y ahora
ya se quisiera volver.

Y entre suspiro y suspiro
la aurora se va alejando
para cederle su espacio
al día que está llegando.

Le queda poco al navío
para arribar a buen puerto,
pues comienzan las gaviotas
a verse ya por el cielo.

Y una gaviota argenta
que viene por lontananza,
llega muy presto y se posa
en el mástil de mesana.

Él, la mira tolerante
y ella a él, tal vez, turbada,
pues la gaviota sabe y no él,
que ella sus penas llevaba.

Llega, por fin, aquel día,
por todos tan deseado,
cuando como un trueno suena
la voz de, ¡tierra…!, a su lado.
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domingo, 13 de abril de 2008

TRISTE DESTINO

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Regresa despojo letal,
detén tu instinto primario
y no abandones tu santuario
inmundo corcel fatal .

* * *
El corcel de la muerte cruza los campos
en los que la vida se va sin retorno,
cual tumba abierta en el centro del mundo
y donde las ánimas hielan de terror la sangre.

Los desgarros de la vida y del corazón,
verdadera causa de la justa universal,
faltos de entrañas y sin conciencia interior,
incuban una enorme avidez de eternidad.

La helada soledad que oprime a los humildes,
cuando con furor intempestivo dan tregua a su odio,
ven desvanecerse, al fin, las densas tinieblas,
en el mismo lugar en que yace su cadáver cruento.

--“Surge el Sol entinto en sangre
cruzando por tortuosos senderos,
y en sus cabellos de fúlgidos haces
va luciendo cual diadema
y abundando en sus dulzuras,
una áurea corona de estrellas.”--

Con sus túnicas blancas ondeando al viento
y los brillantes escudos cuajados de perlas,
los jinetes avanzan al rítmico paso
de aquellos timbales que incitan a guerra.

-- “Van buscando aquellas almas
el reposo del infierno,
con sus llamas vacilantes
y el perfume de los muertos.

Tal vez su insensato furor
apague su sed de venganza,
al igual que con el día se agosta
la tenue flor de la esperanza.”--

El hierro, surcando los aires, abre una herida,
y el viento se hace eco del dolor y el llanto,
mientras que el espíritu de las ardientes nubes
se dirige a los páramos de las eternas brumas.

Una llama vengadora con voracidad sangrienta,
ciñendo el laurel en su altiva frente,
rodó abrasadora sobre las mallas y aceros
con impetuoso brío y considerable acierto.

La depravada ambición de los milicianos
que ansían con lujuria el oro y los placeres,
proyecta emociones de fiebres malignas
en las que ni siquiera son suyos los sueños.

La traición, al acecho, flota en el aire
y el devenir de la noche cobija el silencio,
más cuando sus ojos por fatiga se cierran
la comitiva infernal entre el follaje aparece.

El sol de la mañana lució tristemente
y el aguijón de la muerte, violadas las leyes,
dejó al descubierto las corazas, escudos y yelmos
de los que murieron sin poder defenderse.

Desde entonces el corcel de la muerte
con sus crines doradas ondeando al viento,
va esparciendo por las profundas fosas
la traición, la turbación y el desaliento.
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sábado, 12 de abril de 2008

UN SUEÑO DE AMOR

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El delicioso anhelo de mi amor profundo
que aguarda inquieto tu hermosura contemplar,
trunca los morbosos y lánguidos gemidos
en vanos intentos de triste soledad.

La ilusión perdida que en mi angustia me abandona,
a la par que de amargura mi vida ha de llenar,
quizás tus labios, tus caricias, tu ternura
en utópica quimera yo vuelva a desear.

Y si el negro velo que en incierto día,
el halcón de la furia pudiera rasgar,
la faz de la muerte, silenciosa y serena
de mi corazón lograra, tal vez, arrancar.

Altares sombríos que en mazmorras se tornan,
retablos dorados de hermosura cruel,
las mudas campanas de la torre altiva
esperan con ansia verte aparecer.

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- “ Suelta tu pelo
divina ilusión,
y cántale al viento
dulce ruiseñor.

Suelta tu pelo,
virgen de pasión,
y dime tu nombre
ninfa del amor ”.-

Y el cielo responde
con muda intención:
“ Mi nombre es ninguno,
dulce corazón,
y si al viento canto
con gran devoción,
es por ti, cariño,
pues muero de amor .”
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--“ Al despertar la aurora de su dulce letargo
y como por efecto de especial conjuro,
la princesa de mis sueños, bella criatura,
en el lago bañaba su cuerpo desnudo.”--

A tu lado el dolor es alegría
y el tormento a tu vera diversión,
si contigo el aislamiento es compañía,
a tu entorno el sacrificio, distracción.

Como un sueño hermoso nació nuestro amor
y con un juramento sellado quedó,
y al expresarnos, llorando, nuestra devoción,
cual si fuese un fantasma ... , Jesús lo escuchó.

Tal testigo de excepción era el Señor
que clavado en una cruz se desangraba,
quien bendijo con un gesto nuestro amor,
separando una mano ensangrentada.
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viernes, 1 de febrero de 2008

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